En Cuba me hice licenciado en
recuperación física. Sabía lo que hacía y más. Pero llegué a
Miami sin un contacto, y aunque tenía el físico y los papeles,
ningún gym me abrió la puerta.
Así que hice lo único que podía: empecé a buscar
mis propias transformaciones.
Entrené a quien quería cambiar de verdad y lo cambié por completo
— entre ellos
mis dos chamacos postizos de 18 años,
cubanos como yo, partiéndose el lomo entre el trabajo y la high
school para salir adelante.
Hoy entreno, pago mis cuentas, soy papá. Y entendí una cosa: no
quiero solo marcarte los abdominales. Quiero que crezcas y tengas
éxito empezando por un físico de hierro. 3-6 meses de trabajo duro
pueden garantizar
una vida de calidad.